Informe Final proyecto FONDECYT 1970071

 Patrones de Asentamientode Cazadores Recolectores del Periodo Arcaico en la Cordillera Andina de Chile Central: Secuencia y Cambio (Reseña de Resultados  (Marzo del 2000)

Luis E. Cornejo B., Miguel Saavedra V. y Héctor Vera C.

En la formulación de nuestro proyecto nos propusimos como objetivo general la comprensión de los patrones de asentamiento de las poblaciones arcaicas de la cordillera andina de Chile Central, centrándose en los cambios producidos a través del tiempo en la forma en que estas poblaciones utilizaban el espacio. En general, después de tres años de trabajo este objetivo se encuentra en mayor o menor medida satisfecho. En aquellos aspectos que aún falta desarrollo, al menos se han generado las bases para que el posterior trabajo permita alcanzarlos satisfactoriamente.

La base de datos de sitios Arcaicos en la cuenca cordillerana del río Maipo existente previo a la realización de este proyecto estaba constituida por tres sitios estudiados por nosotros mismos (El Manzano 1, El Manzano 2 y La Batea 1) en la localidad de el estero El Manzano y un sitio estudiado en la década de los 70 por J.Madrid (Los Queltehues) en el río Maipo Superior. A la vez, las prospecciones sistemáticas dirigidas a localizar sitios, realizadas por primera vez por nosotros mismos, se concentraban en la localidad de El Manzano y de El Alfalfal. Los trabajos realizados durante el desarrollo de este proyecto permitieron incrementar sustantivamente estas evidencias, por medio de la prospección de una serie de localidades distintas y por la excavación de varios nuevos sitios arqueológicos con componentes del periodo que aquí nos interesa.

Las prospecciones sistemáticas se realizaron en tres localidades distintas. En el río Yeso se prospectó un total de 10 km2, entre los 1500 y los 3000 metros de altitud. Buena parte del esfuerzo de prospección se invirtió aquí, ya que los territorios sobre los 1500 m de altitud eran los menos conocidos en forma previa. En la localidad del río Maipo superior se cubrió un total de 8 km2, entre los 1000 y los 1500 m de altitud. Por ultimo la localidad del río Maipo inferior (Cordillerano) se prospectó un total de 15 km2 entre los 700 y los 1000 m de altitud. Esta muestra de territorio prospectado constituye aproximadamente un 8.25 % de la cuenca cordillerana del río Maipo bajo los 3000 m de altitud, limite definido aquí para el universo de prospección tomando en cuenta las condiciones logísticas en que se desarrolló la investigación. Esta muestra si bien es de tamaño moderado, se encuentra dentro de los alcances a realizar en un proyecto de 3 años como el propuesto y esta distribuida de tal manera que se puede asegurar que en ella se incluyó la mayor parte de la diversidad ambiental de la cuenca.

Durante la prospección se localizaron un total de 20 sitios claramente asociados a materiales arqueológicos, 15 de los cuales corresponden a aleros y cinco a sitios al aire libre. También se registró un total de otros 13 aleros los cuales no presentan asociación superficial de materiales arqueológico, pero que tiene características (techos tiznados, pircas en las entradas, etc.) que basándose en nuestra experiencia en la región nos indican que debieran poseer registro arqueológico. De todos estos asentamientos se sondeo un total de 11 aleros en los cuales parecía haber depósitos estratificados profundos y tres sitios al aire libre que en superficie no presentaban cerámica y, por lo tanto eran sospechosos de contener materiales Arcaicos.

Los sondeos de estos sitios nos permitieron seleccionar un total de cinco aleros que efectivamente presentaban ocupaciones Arcaicas para ser excavados; Las Morrenas 1 (Río Yeso), Las Cortaderas 1 (Río Yeso), Las Cortaderas 2 (Río Yeso) La Paloma (Río Maipo Inferior) y Condominio 1 (Río Maipo Inferior) . Los demás sitios sondeados resultaron tener estratos muy poco potentes o, en su mayoria, no presentar ocupaciones como las aquí estudiadas. Junto con la excavación de los sitios descubiertos en este proyecto, nos propusimos reexcavar el alero Caletón Los Queltehues (Río Maipo Superior), ya que pese a su importancia los materiales excavados a fines de la década de los `60 por J. Madrid se han extraviado (Saavedra y Vera, 1998 adjunto). Del mismo modo, en función esta vez de problemas metodológicos (ver objetivo 4), completamos las excavaciones hechas por nosotros mismos en el alero La Batea 1 (Río Maipo Inferior) a finales de la década de los ’80.

Todo este trabajo nos permitió incrementar sustantivamente la base de datos existente para el período Arcaico en la cordillera Andina de Chile Central, especialmente como veremos más adelante para el período que va entre el año 6000 y 3000 AP.

Previamente a este proyecto la periodificación y cronología del Arcaico en Chile Central estaban sustentadas principalmente por las escasas evidencias provenientes de sitios del valle central y la costa tales como Cuchipuy, Punta Curaumilla 1 o LEP-C y por las comparaciones tipológicas con desarrollos mejor conocidos del Norte Chico y el Norte Grande. Durante el primer año del proyecto nosotros nos abocamos a proponer una nueva periodificación para este periodo en la región, la cual comprende cuatro periodos definidos a partir de características contextuales y estratigráficas (Cornejo et al, 1998 adjunto). Al finalizar el proyecto, los datos nuevos obtenidos han servido para reafirmar dicha periodificación (Cornejo et al 1998 En prensa. adjunto), especialmente en lo concerniente a su parte más tardía, ya que hemos podido determinar que la diferencia propuesta entre Arcaico III y IV tiene correlato con cambios evidentes en los patrones de asentamiento (ver más adelante).

Por su parte, el estudio sobre patrones de asentamientos existentes para la región cordillerana de Chile central previamente a este proyecto se reducía a una proporción realizada por nosotros en el estero El Manzano (Saavedra, 1991) y, particularmente, a ciertas hipótesis sobre la forma de ocupación del espacio para los primeros momentos del periodo Arcaico (Cornejo y Saavedra, 1994 Ms.). El proyecto que acabamos de concluir nos ha permitido formular un nuevo conjunto de hipótesis para definir las principales características del patrón de asentamiento para los cazadores recolectores, poniendo especial atención en los cambios experimentados a través del tiempo. Estos resultados aún se encuentran en fase final de sistematización, por lo cual serán publicados en artículos redactados próximamente, no obstante estamos en condiciones aquí de delinear sus principales aspectos. Basándose en la cronología y periodificación antes definida se puede establecer tres distintos estados del patrón de asentamientos de las poblaciones aquí estudiadas.

Primer estado: En 1994 (Cornejo y Saavedra, op. cit.) ya habíamos planteado que las primeras ocupaciones de la cuenca del Maipo registradas en El Manzano1, lo que hoy llamamos Arcaico I, tenían características que nos indicaban una estrecha relación con el espacio inmediato del sitio, razón por la cual propusimos que esta ocupación correspondía claramente a poblaciones que estaban recién explorando una ambiente completamente nuevo. Hoy, después de excavar varios otros sitios en distintas partes de la cuenca, la situación no ha variado, ya que no se han encontrados más ocupaciones correspondientes al Arcaico I. De hecho, en el todos los sitios nuevos estudiados, localizados en altitudes superiores a la de El Manzano 1, solo se ha registrado ocupaciones posteriores a los 4000 años AC, es decir del Arcaico III en adelante. De esta manera pareciera que la ocupación de la parte más antigua del Arcaico (Arcaico I y II) efectivamente se concentro en un especio muy delimitado, poniendo énfasis el asentamiento en campamentos multifuncionales ubicados cuando mucho en la cota de los 1000 m de altitud (El Manzano 1 y El Manzano 3). Las razones para este aparente techo de las ocupaciones en la cuenca del Maipo no están por ahora claras, ya que en la cuenca del Aconcagua R. Stehberg ha registrado la presencia de al menos un sitio asignable a los periodo Arcaico I y II, en cotas mucho más altas

Segundo estado: Durante el periodo Arcaico III se ha registrado una diversificación en los asentamientos en la región, aunque sólo contamos con dos nuevos sitios (Los Queltehues y La Batea 1) en los cuales se verifican ocupaciones de este periodo y una de ellas (La Batea 1) se encuentra muy cercana a El Manzano 1, el cual seguiría siendo ocupado como campamento multitareas. Los otros dos sitios se comportan como campamentos de actividades específicas, en los cuales se habrían realizado solo un conjunto de actividades dentro de una estrategia claramente logística. Este nuevo patrón de asentamiento implicó una utilización algo más extendida del espacio, alcanzando al río Maipo Superior (Los Queltehues) y los contextos arqueológicos nos indican que ya se estaría explotando significativamente recursos provenientes de lugares distantes, aunque no necesariamente estableciendo una red muy compleja de asentamientos para explotarlos.

Tercer estado: Durante el período Arcaico IV se produce el cambio más severo en los patrones de asentamiento de los cazadores recolectores Arcaicos. Durante los estadios anteriores la ocupación del espacio de la cuenca fue en general bastante “tímida”, concentrándose en puntos específicos campamentos multitareas y campamentos de tareas específicas. No obstante, a partir de aproximadamente unos 2000 años AC es evidente una expansión en el uso del espacio de una magnitud nunca antes vista. De hecho, la mayor parte de los sitios aquí estudiados (Las Morrenas 1, La Paloma, Las Cortaderas 2, Las Cortaderas 3 y Condominio 1) evidencias que sus primeras ocupaciones corresponden a estos momentos. Estos sitios se distribuyen de manera muchos más amplia en la cuenca, ocupando incluso pisos ecológicos más altos (Las Morrenas 1 a 2500 m de altitud y Las Cortaderas 1 y 2 a 2300 m de altitud), aparentemente antes no utilizados. Junto con esto, el contexto de la mayoria de estos sitios nos habla de una utilización como campamentos esporadicos o de paso (Peralta y Salas, 2000 Ms. adjunto), mientras que solo uno de ellos (Las Morrenas 1) presenta un contexto asignable a un campamento de tareas específicas. Estos datos nos indican que durante este tiempo las poblaciones habrían ampliado su uso del territorio a casi todo el universo aquí estudiado (bajo los 3000 m), desplegando dentro de él una movilidad que incluía una red con al menos tres jerarquías de asentamientos (campamentos base, campamentos de tareas especificas y campamentos esporádicos).

A la vez, nuestra hipótesis previa (Cornejo y Simonetti, 1997-98) que relacionaba parte importante de la estructura de los patrones de asentamiento con la distribución de vías de comunicación y recursos no bioticos, ha encontrado algún grado de respaldo en las nuevas evidencias generadas, al menos en lo relativo a las vías de comunicación. Buena parte de los sitos estudiados correspondientes al período Arcaico IV, con parte de redes de desplazamiento, actuando dentro de ellas como lugares para pernoctar, probablemente por una sola jornada.

Esta modalidad de uso del espacio por parte de los cazadores recolectores se mantuvo incluso después del arribo a la región de importantes las innovaciones tecnológicas y económicas que trajeron consigo los cultivos y la alfarería. Ahora tenemos claros antecedentes que apoyan la hipótesis de la coexistencia de cazadores recolectores con horticultores y ceramistas en esta región (Cornejo y Sanhueza, 2000 Ms. adjunto), idea propuesta originalmente por J. Madrid. Esta coexistencia relativamente pacifica, se habría mantenido, al menos, hasta finales del periodo Agroalfarero Temprano, cuando el desarrollo de la cultura Aconcagua cambió las relaciones políticas entre horticultores y cazadores recolectores, desplazando a estos últimos hacia territorios marginales.

El aspecto secuencial, casi evolucionista, que por ahora presentan estos patrones es más que nada producto de lo inicial en que se encuentran los estudios en la materia y, de hecho, creemos que futuras investigaciones permitirán verlos más complejamente. A la vez, estadios de los patrones de asentamiento arriba descritos, sin embargo, no son representativos del despliegue del sistema de asentamiento de los mismos grupos, ya que tenemos algunas evidencias que nos indican que existirían algunas claras diferencias entre ellos. Para los periodos Arcaico I y II, la extrema concentración de datos en solo uno y dos sitios respectivamente, no nos permite por ahora mayores conclusiones. No obstante, para el Arcaico III y, especialmente, para el Arcaico IV tenemos algunos datos que nos permiten suponer que los sitios descubiertos en la cuenca no corresponden a distintos asentamientos de una misma tradición. Durante el periodo Arcaico III, las diferencias que se pueden apreciar entre los sitios del estero El Manzano (El Manzano 1 y La Batea 1) y el alero Los Queltehues (Río Maipo Superior), no hacen sospechar no serían ocupados por los mismos grupos. Estos sitios no comparten aspectos tan fundamentales como los tipos de materias primas utilizadas y la tipología de instrumentos formatizados, diferencias que no pueden ser explicada simplemente por diferencias funcionales entre los asentamientos.

Durante el periodo Arcaico IV, esta situación se mantiene pero se incorpora con fuerza un tercer asentamiento, Las Morrenas 1 en el río Yeso, el cual también presenta claras diferencias con los sitios del estero El Manzano y con Los Queltehues. A la vez, los sitios de paso estudiados cerca del estero El Manzano (La Paloma, Condominio 1) parecen presentar algunos elementos que permitirían relacionarlos con El Manzano 1 y La Batea 1. Por su parte los sitios cercanos a Las Morrenas 1, las Cortaderas 1 y 2, presentan algunas características que permitirían relacionarlos con él. De esta manera, es sustentable hipotetizar que durante este periodo existirían durante este periodo al menos tres sistemas de asentamiento distintos operando en la cuenca.

Paralelamente al estudio de los patrones de asentamiento, hemos retomado el análisis de determinadas problemáticas que tradicionalmente han sido paradigmáticos en el estudio de los cazadores recolectores, aunque los hemos enfocarlos desde una perspectiva tecnológica que produce resultados mucho más complejos y aplicables a los problemas que nos encontramos hoy discutiendo. En este sentido se ha analizado las puntas de proyectil (Vera, 1998 Ms. adjunto) y ciertas piezas recientemente descubiertas y que serían ganchos de estólica (Vera, 2000 Ms. adjunto).

Para terminar, durante este proyecto se ha trabajado en un intento por conocer mejor los procesos de formación de los sitios arqueológicos estudiados, especialmente en los aleros, tipo de sitios que más comúnmente hemos estudiado en la cordillera. Con este fin se realizó excavaciones complementarias en el sitio Las Bateas 1, excavado previamente por este mismo equipo, las que han permitido avanzar en la comprensión de las diferencias intrasitio, especialmente considerando el espacio bajo techo y el exterior. Esta problemática ha sido abordada teniendo en cuenta que algunos de los sitios importantes que hemos estudiado sólo eran posibles de excavar en el exterior (El Manzano 1 y Los Queltehues), siendo necesario formular un marco analítico para su mejor comprensión y comparación con otros sitios (Saavedra, Salinas y Cornejo, Ms. Adjunto).

Como resultado no directamente relacionado con el proyecto, durante las prospecciones efectuadas en la margen norte del río Yeso se localizó un importante conjunto de evidencias de la presencia del Tawantinsuyu en Chile Central. Estas están constituidas por varios trozos del camino inka, los que en total suman 7.5 km, y una instalación caracterizada por varios recintos construidos con la técnica de doble muro con relleno (Laguna del Indio). Ya que el objetivo de este proyecto no tenía vinculación con este descubrimiento, los trabajos por nosotros realizados en estos sitios se limitaron a recolectar información básica

 

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